En febrero de este año supimos que Juan Carlos I, nuestro comandante en jefe, había compaginado la jefatura del Estado con el cobro de comisiones que, además, ocultaba a la Hacienda del Reino de España. Más recientemente, Francisco Martínez, número dos del Ministerio del Interior entre 2013 y 2016, decide defenderse cantando, y coloca a su superior, el ministro Jorge Fernández Díaz, al frente del caso Kitchen. Su relato apunta a que desde las máximas instancias del Ministerio del Interior, las insinuaciones con La Moncloa y Mariano Rajoy son aún difusas, se habría montado todo un aparataje de espionaje a cargo de funcionarios y costeado con dinero públicos para hacer desaparecer pruebas contra el PP que podrían terminar en el sumario del Caso Gürtel en la Audiencia Nacional.