En general, las crisis financieras tienden a desatarse por alguna de estas tres causas: un endeudamiento excesivo, una inversión muy concentrada y un desequilibrio entre activos y pasivos y, más todavía, con todas ellas, como ocurrió en la Gran Crisis Financiera, que comenzó el 15 de Septiembre de 2008, con la caída de Lehman Brothers. Ben Bernanke, que tuvo que cerrar 465 bancos, estimó que había sido la peor crisis financiera de la historia y, para EE UU, peor incluso que la Gran Depresión de 1929.