“Nosotros hemos notado un bajón de participación increíble”, observa Ángel Rodríguez, dueño de la administración de Lotería de Burgos que les hizo millonarios. “El público joven se ha decantado por las apuestas deportivas y el cambio de los horarios de los partidos de La Liga nos ha hecho mucho daño”, opina. “Las grandes peñas quinielísticas de España han desaparecido y el impuesto de Montoro del 20% —en cantidades de más de 2.500 euros y vigente desde el 2012— también nos está golpeando”, añade José Luis Sánchez, representante de la mayor agrupación de administraciones de España. “Ha habido una tormenta perfecta y ahora la sociedad va hacia el dinero instantáneo”, asegura Eduardo Losilla, jefe de Quinielista.es, la peña que más recauda a nivel estatal.