Europa sigue siendo una economía esencialmente exportadora. Vende fuera de sus fronteras más de lo que compra, aunque el dato sin tener en cuenta la gran maquinaria comercial alemana indicaría lo contrario. Sin embargo, en los primeros seis meses del año la distancia entre exportaciones e importaciones se redujo en paralelo a los nuevos bríos de la recuperación económica europea, e hizo caer el superávit comercial de los Diecinueve países de la moneda única.