Instalada en un palacio del Siglo XVIII, la gran tienda de El Paracaidista, en el madrileño barrio de Malasaña, parece el buque insignia de una gran cadena. Craso error. El Paracaidista —seis plantas, 3.600 metros cuadrados— es una concept store donde el arte se mezcla con la moda, creada para demostrar que la guerra comercial no está ganada por las grandes cadenas y que el comercio multimarca, de toda la vida pero renovado, tiene posibilidades de recuperar su espacio perdido. Fundada en octubre del año pasado, este espacio comercial y de ocio se ha hecho lo bastante popular para atraer a diario a multitudes de curiosos y compradores que acuden a ver su exclusiva oferta de productos y a frecuentar algunos de sus restaurantes y bares, ver cine o asistir a alguna conferencia o presentación.