Las tiendas de Ikea en Canarias y Baleares se parecen bastante a todas las demás de España. Tienen sus letras amarillas sobre un fondo azul, venden estanterías Billy y los muebles van en cajas para que los monte el comprador. Pero tienen algo que las distingue de todas las que están en la Península: aunque la marca es propiedad de la multinacional sueca, en esas tiendas la gestión la controla una familia desde hace casi 40 años.