Se trata de la segunda subida en una década y abre un poco más la brecha con la zona euro, que sigue el camino inverso al extender los estímulos. El nuevo paso, que se interpreta como un signo de que la economía mejora, no va a cambiar mucho las cosas en la práctica, porque el movimiento se daba por descontado. Es más, el plan inicial era haber dado este año cuatro apretones a la tuerca de los estímulos monetarios para salir de la zona cero.