Una de las tareas que han entrado en los primeros días de la agenda de la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, ha sido la ronda de contactos con los presidentes de las grandes empresas eléctricas, en las que ha estado acompañada por el secretario de Estado de Energía, José Domínguez Abascal. Se trataba de algo más que visitas protocolarias. La cosa iba más por poner sobre la mesa algunos de los puntos más acuciantes de la política energética para cumplir con los objetivos de reducción de emisiones fijados en Bruselas y estos afectan a las compañías porque está en juego el futuro de las centrales de carbón y nucleares.

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