
El BCE incluyó en un informe sobre simplificación de la normativa bancaria la supresión del cómputo de AT1 del capital regulatorio, pero la propuesta ha generado recelo en el sector. AFME cree que esta medida podría encarecer el crédito o reducir la capacidad de financiación.
Europa ya ha tomado cartas en un asunto que concierne a todo el sector bancario: la simplificación de la normativa.
La banca europea ha elevado el tono contra la cantidad de regulación que asume el sector y los continuos cambios de los colchones de capital a los que deben adaptarse. Ambas exigencias implican mayores costes que, a la larga, limitan la capacidad de financiación.
El Banco Central Europeo (BCE)presentó hace unos meses un informe sobre simplificación de la normativa que se articula en 17 medidas, entre las que destaca la eliminación del cómputo de Additional Tier I (AT1), conocidos en la jerga financiera como CoCos, del capital regulatorio.
Esta propuesta ha generado recelo en el sector. Diversos expertos abogan por mantener el cómputo AT1 en el capital regulatorio por la flexibilidad que aporta a las entidades a la hora de acceder a liquidez y por ser un foco de atracción para nuevos inversores.
La Asociación para los Mercados Financieros de Europa (AFME) explica en un reciente informe que los AT1 y el cómputo Tier 2 (capital suplementario de menor calidad) son «formas de capital de deuda que resultan comparativamente más eficientes en costes que el CET1 -métrica de capital de máxima calidad que mide la solvencia-«.
Según AFME, la supresión de estas herramientas sin reducir las exigencias de capital, que es la idea que manejan los reguladores, obligaría a los bancos de la eurozona a aumentar el capital CET1 en 414.000 millones de euros, lo que se traduciría en 23.600 millones de euros anuales más en costes.
La mayor exigencia de capital de máxima calidad redundaría en la economía cotidiana a través de préstamos más elevados y, hasta incluso, en una reducción de 75.000 millones de euros en crédito para empresas y vivienda, según recoge el informe.
AFME defiende el mantenimiento de AT1 porque en el pasado ha demostrado ser una herramienta útil para la banca en casos de absorción de pérdidas o de resoluciones o quiebras financieras, como fue el caso de Banco Popular en 2017 o la caída de Credit Suisse hace tres años.
Además, los AT1 también permiten a las entidades bancarias «cumplir con los requisitos regulatorios de una manera más asequible«, agrega.
Liberar capital
La AFME cifra en su informe que la simplificación de la normativa bancaria liberaría 2,8 billones de euros de capital que la banca podría destinar a elevar la financiación.
Calculan que la eliminación de duplicidades normativas supondrá una reducción del coste de capital de unos 62 puntos básicos.
Otras instituciones, como el Instituto Español de Analistas estiman que se podrían liberar hasta 4,1 billones con la simplificación de la normativa.