La llegada de Joe Biden a la Casa Blanca ha acabado con la resistencia de la Administración de Donald Trump a la imposición de un tipo mínimo global en el impuesto de sociedades, propuesta por la OCDE para acabar con la elusión fiscal de la multinacionales, y ha acelerado las opciones para alcanzar un acuerdo internacional en dicho sentido este mismo verano. A tan solo unas semanas de que el debate llegue al G7, el nuevo Observatorio Fiscal de la Unión Europea se estrenó ayer con una comparativa del impacto que tendría sobre la recaudación cada uno de los tipos barajados, en la que se inclina por establecer uno del 25%.