La Unión Europea no quiere que la sangre llegue al río y asegura que van a corregir lo necesario. El problema es que el conflicto con Estados Unidos por las ayudas a Airbus arrancó en 2004 y que en 2011 la UE ya se comprometió a quitar las subvenciones irregulares. La batalla ha estado plagada de denuncias cruzadas, apelaciones e informes especiales. El objetivo de cambiar de actitud ahora sería sortear represalias por parte de Estados Unidos en forma de aranceles. El fabricante estadounidense Boeing ya celebró ayer esa posibilidad, que le daría sin duda una importante ventaja en su pulso con el rival europeo Airbus. «La decisión de la OMC pone punto final a la disputa y facilita que el Representante de Comercio de los Estados Unidos solicite compensaciones en forma de aranceles a las importaciones europeas a Estados Unidos», decía en un amenazante comunicado.