La Unión Europea ha superado el último escollo para acabar con el roaming, el sobrecoste que soportan los usuarios de móvil cuando lo utilizan en el extranjero. El Parlamento Europeo y el Consejo, que representa a los Estados miembros, cerraron anoche el único capítulo pendiente en la negociación: pactar los precios que se cobrarán las operadoras entre sí por ofrecer este servicio en itinerancia. Tras 10 años de intentos y rebajas parciales, el roaming desaparecerá por completo –salvo para los casos que Bruselas entiende como abusivos– el próximo 15 de junio. Aun así, habrá algunas condiciones de uso: las compañías podrán llegar a cobrar a los usuarios que abusen del sistema con un uso injustificado excesivo desde fuera de su país de residencia habitual.