La deuda pública de las comunidades autónomas casi se ha duplicado desde 2011. En los últimos años, sin embargo, estas administraciones regionales han conseguido reducir el gasto en intereses financieros a la mitad. Y lo han logrado a pesar de que hace cinco años los mercados les cerraron las puertas y no querían ni oír hablar de refinanciar la deuda autonómica.