Las deudas acorralan a la cadena Blanco

La cadena textil Blanco, que se hizo un hueco con moda irreverente y desenfadada, ha entrado en terreno peligroso. La firma presentó el pasado miércoles el concurso voluntario de acreedores —segundo en tres años— y lleva tiempo sumida en una crisis que tiene todos los amargos ingredientes del fracaso: hace tres meses que los cerca de 900 trabajadores de la cadena cobran la nómina con retraso y solo recibieron la mitad de la de octubre; varios locales han cerrado por impago del alquiler y a principio de temporada un envío de cajas con género fue bloqueado en la frontera por las deudas de la empresa de moda con sus proveedores.

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