El apetito de los inversores y los bajos tipos de interés se han convertido en el cóctel perfecto para que los emisores obtengan recursos a precios atractivos. Las empresas, conscientes de esta situación, han aprovechado las buenas condiciones y han acelerado las necesidades de financiación. A falta de unas semanas para el cierre del ejercicio el volumen de emisiones corporativas marcan récord: 472.000 millones de euros, un 6% más que el año pasado, según datos de Dealogic proporcionados por Natixis. Solo en el mercado en euros este tipo de operaciones sube un 10%, hasta los 355.000 millones, según estimaciones de Unicredit.