En la zona euro planea el fantasma del estancamiento secular, esa teoría que a grandes rasgos dice que la economía crece poco porque no se invierte y el crédito está fundamentalmente dedicado a mantener a empresas zombi que no son productivas. Por más que suba el ahorro en Europa, ese dinero no se dirige hacia la inversión productiva, sino que se dedica a amortizar deuda o ahorrar para la jubilación del baby boom. Y precisamente ese marco intelectual ha justificado las bajas tasas de crecimiento en Europa.