Después de más de un año de teletrabajo generalizado, las empresas comienzan a plantearse la vuelta de sus empleados a la oficina. Pero no a cualquier precio. Los quieren sanos y a prueba de virus, esto es, vacunados. El primero en lanzar el bombazo ha sido Morgan Stanley, que esta semana anunció que prohibirá volver a sus oficinas de Nueva York (Estados Unidos) a aquellos empleados que no estén vacunados. La idea detrás de esta medida, que entrará en vigor el 12 de julio, es que se pueden relajar las medidas de seguridad en el interior del edificio, como eliminar la obligatoriedad de usar mascarilla y de mantener cierta distancia interpersonal.