El nuevo impuesto catalán a las bebidas azucaradas ha entrado en vigor este lunes y, por ley, debe repercutir en el cliente final. El gravamen afecta a un gran abanico de productos, como las aguas de sabores, las bebidas energéticas o los néctares de fruta. Las subidas varían según la concentración de azúcar. Por ejemplo, una lata de Coca Cola de 330 mililitros (ml), que ayer se compraba en el Condis de Jardinets de Gràcia por 0,58 euros, costará 0,62, un 7% más.