Donald Trump logró convertir el Primero de Mayo en un día de protesta relevante en Estados Unidos, que va más allá de las movilizaciones tradicionales organizadas por los sindicatos y los empleados para demandar mejores condiciones en sus puestos de trabajo y sueldos dignos. La retórica del presidente hacia los inmigrantes dio un nuevo tono a la protesta, de solidaridad hacia los afectados por su agenda y de llamada a la resistencia.