El impacto de la crisis del Covid-19 en la actividad económica y, por ende en la demanda de energía, ha asestado un duro golpe a las grandes petroleras, que han pasado de controlar un negocio tradicionalmente milmillonario a registrar pérdidas también milmillonarias en 2020. En el caso de las europeas, las británicas BP y Shell y la francesa Total han perdido en conjunto 40.857 millones en 2020, que contrastan con los beneficios de 25.824 millones obtenidos el año anterior. La próxima semana presentarán resultados las otras dos grandes petroleras europeas: la española Repsol, y la italiana Eni.