
La CNMV dijo en 2023 que las recompras no deben considerarse remuneración para todos los accionistas.
El presidente de Banco Sabadell, Josep Oliu, ha dirigido recientemente una carta a los accionistas del banco en la que une indisolublemente como remuneración, o distribución, a los accionistas el pago de dividendos en metálico y el dinero destinado a recompra de acciones como si realmente la suma de esas dos cantidades llegara a los bolsillos de los accionistas, cuando no es así.
El uso del lenguaje no es banal y se demuestra en el caso de identificar la recompra de acciones con una forma de remuneración directa a los accionistas, a todos los accionistas, cuando realmente los únicos accionistas que reciben esas cantidades son, precisamente, los que dejan de serlo, ya que para percibir ese dinero deben dar al banco las acciones de que disponen.
El resto de accionistas, los que no venden, deben esperar a que el precio de la acción suba y vender entonces para recibir realmente la ganancia. Mientras no lo hagan, nominalmente sus títulos valdrán más, pero no se habrá materializado ese valor.
La segunda acepción de la palabra remunerar, según la Real Academia Española, es retribuir, recompensar o pagar, lo que no deja dudas sobre el significado de la frase de la carta de Oliu cuando afirma que, en vista de los resultados de 2024 y de los que el banco espera alcanzar en el ejercicio actual, «en los próximos meses usted [accionista] tendrá previsiblemente una retribución de 53 céntimos de euro por acción, siempre y cuando mantenga sus acciones y no acepte la oferta de BBVA».
Distintos conceptos
Los 53 céntimos anunciados son la suma de los 12,44 céntimos como dividendo complementario correspondiente al ejercicio de 2024, que debe aprobar la junta de accionistas del próximo mes de marzo, a los que Oliu añade los 1.002 millones de euros (equivalente a casi 19 céntimos por acción) que se van a dedicar a recompra de acciones y una cifra cercana a los 22 céntimos que corresponderán a los pagos de dos dividendos del ejercicio 2025, que el consejo espera que la junta apruebe que se repartan en el próximo mes de agosto y en diciembre, y el complementario de 2026 que deberá aprobarse ese año.
Realmente, lo que todos los accionistas van a recibir en los próximos meses es el dividendo complementario de 2024, que debe aprobarse por la junta de accionistas del próximo día 20 de marzo, y los dividendos a cuenta que el consejo, con la autorización previa de la junta, estime oportuno decidir.
De estos pagos en metálico los actuales accionistas de Sabadell recibirán, al margen de que acepten o no la oferta de compra lanzada por BBVA, los correspondientes al ejercicio 2024 y es posible que el dividendo a cuenta previsto para agosto, porque todo indica que para esa fecha no se habrá resuelto definitivamente la opa presentada.
Los poco más de 1.000 millones de euros destinados a recomprar acciones del banco para luego amortizarlas solo engrosarán las cuentas de quienes decidan vender sus acciones, es decir, que dejen de ser propietarios del banco, y, por lo tanto, el presidente de Banco Sabadell no debería afirmar que llegarán a todos los accionistas de la entidad indiscriminadamente.
Fue Rodrigo Buenaventura, entonces presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) y hoy secretario general de Iosco, la organización mundial de las comisiones nacionales de los mercados de valores, quien en octubre de 2023 alertó en su momento de que no debían considerarse una remuneración a todos los accionistas los recursos destinados a recompra de acciones precisamente porque no es verdad que lleguen a todos ellos, sino, exclusivamente, a aquellos que deciden vender sus títulos.
Subida de la cotización
En aquella intervención, el expresidente de la CNMV también señaló que no estaba clara otra afirmación que normalmente los gestores de las compañías hacían al señalar que las recompras provocaban subidas de las cotizaciones al reducirse el capital de estas.
Lo cierto es que, si se mantienen los resultados, el beneficio por acción se eleva al disminuir el número de acciones en circulación. Pero no es seguro que ello se traduzca en una subida de las cotizaciones, que puede producirse o no debido a otras muchas cuestiones, en algunos casos ajenas al desempeño concreto de las compañías.
De hecho, Buenaventura citó un estudio de dos profesoras universitarias sobre los efectos de procesos de recompra de acciones por parte de empresas españolas, en el que se demostraba que pasado un año desde la materialización del programa no se observaban rendimientos anormales de las cotizaciones de esas compañías, mientras que, en el corto plazo, en un plazo de tres días desde el anuncio del programa, «algunas empresas obtuvieron rendimientos anormales muy pequeños, apenas un 1%».
En los últimos años, el valor bursátil de los bancos ha registrado un fuerte crecimiento, partiendo de niveles muy bajos, debido sobre todo al fuerte aumento de sus resultados por la brusca subida de los tipos de interés, lo que ha permitido un incremento del beneficio por acción al que ha ayudado, sin duda, la disminución del número de acciones, que, en el caso de Sabadell, ha sido menor que entre los demás grandes bancos nacionales, ya que la oferta de compra presentada por BBVA provocó la paralización del programa de recompra de acciones que tenía en marcha en ese momento y que el banco ahora quiere relanzar, ampliándolo hasta los 1.002 millones de euros, si se lo aprueba la junta de accionistas.