Ha sido un año convulso. Lleno de incertidumbres e inestabilidades. Los inversores escrutaban cada mes los movimientos de los bancos centrales para buscar señales. Las acciones bailaban si la Reserva Federal amagaba con subir tipos o Mario Draghi en el Banco Central daba pistas sobre nuevos estímulos. La inesperada victoria del Brexit desató una tormenta en los mercados que duró cerca de 48 horas. Y la victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales desencadenó una sorprendente escalada de las Bolsas estadounidenses. Pero sorprendentemente, en los altares de la Bolsa nada ha cambiado. En el ranking mundial de las 50 mayores empresas solo acceden tres nuevas firmas y al final de la tabla. Los primeros puestos vuelven a estar copados por Estados Unidos. Y las tecnológicas dominan los mercados. Otra vez.