Las operadoras han dado un acelerón en su estrategia de venta o externalización de infraestructuras en las últimas semanas, con el objetivo de aminorar costes y reducir deuda. Y todo en un momento en el que la competencia arrecia, con el consiguiente impacto en sus ingresos y beneficios, agravado en el actual escenario de crisis económica provocado por la pandemia del Covid-19.