En la misma semana en que Merkel y Macron han pactado la primera reforma para la zona euro, el Eurogrupo ultima los trámites para que Grecia recupere en dos meses su soberanía, secuestrada ocho años por los hombres de negro enviados por los acreedores y prestamistas. Dos buenas noticias que, sin embargo, traen a primer plano un oscuro periodo en Europa. Ese en el que Bruselas impuso a las víctimas más débiles de la crisis una austeridad que, de rebote, originó la mayor oleada de desafección hacia la UE.