Buena parte del problema que plantea el debate sobre la Renta Básica Universal (RBU) consiste en determinar hasta qué punto estamos ante una propuesta utópica o existe una posibilidad real de financiación que la haga posible. La otra parte atañe al modelo de Estado y de sociedad que tienen en mente los representantes políticos. Es muy probable que si se decide transitar hacia un modelo de Estado que incorpore la RBU no habría dificultades insuperables para financiarla. La expresión “hay que echar números” cobrará entonces su exacto significado, que no es otro que el ajustar costes y desviar recursos en una proporción revolucionaria para conseguir el fin propuesto. Pero para “echar cuentas” es necesario tener claro lo que se quiere hacer.