La estructura económica de la España de hace cuatro décadas no tiene mucho que ver con la de hoy. Entonces la española era una sociedad que apenas salía de la dictadura; hoy es una de las sociedades más abiertas del mundo. Tampoco el capitalismo es el mismo: ahora el marco de referencia es la globalización. Los Pactos de la Moncloa firmados entonces pertenecen al plan antiguo, no a la nueva economía, pero —más allá de los desequilibrios coyunturales que arreglaron— hay algunos aspectos centrales que siguen vigentes y que conviene no olvidar si no se quieren repetir las malas experiencias.

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