
El rescate que el Gobierno británico realizó en 2008 del entonces Royal Bank of Scotland (RBS), luego redenominado NatWest, se va a saldar con unas pérdidas netas para el contribuyente británico de 10.200 millones de libras (12.150 millones de euros), según las primeras estimaciones que se han publicando coincidiendo con que el Estado británico ya reducido por debajo del 0,5% su participación en la entidad financiera.
Esa cifra es la resta de los 45.500 millones de libras (54.300 millones de euros) aportados por los contribuyentes para evitar la quiebra del actual NatWest y los importes cobrados en el continuo goteo de ventas parcial de acciones en el mercado y por los dividendos. En la cifra neta de minusvalías se tienen en cuenta los gastos asociados.
Tras el cambio de Gobierno en Downing Street el pasado julio, el Ejecutivo laborista optó por desprenderse de acciones sin hacer mucho ruido, frente a la campaña que habían abanderado los tories para traspasar las acciones a pequeños inversores.
Cuestión de días
La privatización total es cuestión de días e incluso podría producirse durante esta semana. El Estado llegó a controlar el 84% en el peor momento de la crisis financiera, en 2008. Su quiebra habría tenido consecuencias negativas para la economía inglesa por su condición de banco sistémico.
NatWest sube este año en Bolsa un 20,12%, hasta 5,23 libras por acción (6,22 euros) y tiene una capitalización en torno a los 42.000 millones de libras (50.000 millones de euros).
En 2024 ganó 4.811 millones de libras y recientemente formuló una oferta fallida por Santander UK de 13.000 millones de euros, según Financial Times. Una de las paradojas del rescate es que el CEO en 2008, Fred Goodwin, cobra una pensión de 600.000 libras, según The Guardian.