
Downing Street ve margen para firmar 36.000 préstamos más al año. Santander, Barclays y Lloyds, entre otros, se reúnen con responsables de Economía y de Vivienda del Gobierno británico.
Ante la cada vez mayor dificultad para adquirir una vivienda en Reino Unido por los precios al alza, el Gobierno británico presiona a la banca para que facilite hipotecas a los primeros compradores relajando las condiciones, de acuerdo a ciertos cambios legales introducidos últimamente.
Downing Street pretende que las entidades hagan de los préstamos a compradores noveles su «máxima prioridad«, en la misma medida que el Ejecutivo laborista está acelerando las reformas relativas a la hipoteca y en su objetivo de construir 1,5 millones de viviendas en cinco años.
Recientemente ha sido el turno de Santander UK, que tiene en las hipotecas su principal negocio. El banco compartió mesa redonda con Barclays, HSBC, Lloyds, Nationwide y NatWest, además de UK Finance, la patronal británica del sector, en la cita con la nueva secretaria Económica del Tesoro, Lucy Rigby, y el secretario de Vivienda y Planificación, Matthew Pennycook. Anteriormente, miembros del Gobierno británico hicieron lo propio con varias building societies (similares a las antiguas cajas de ahorro).
«Aplaudimos la oportunidad de participar con la nueva secretaria Económica y el responsable de Vivienda en un análisis sobre el futuro de la propiedad, basado en el trabajo que se ha hecho para posibilitar que los prestadores apoyen a más propietarios y a primeros compradores para que puedan cumplir sus aspiraciones en la adquisición de vivienda», expuso Mike Regnier, consejero delegado de la filial británica del banco español
Un informe reciente de la asociación de building societies concluía que, desde la crisis financiera, se han quedado excluidos del mercado de la propiedad un total de 2,2 millones de británicos a los que, por edad, les correspondía haber dado el salto. Entre los motivos, el alza del coste de la vida y la incapacidad de ahorrar, por el elevado precio de los alquileres, para la entrada de la vivienda.
Más hipotecas de más riesgo
Una de las principales limitaciones que existía es el tope que tienen las entidades financieras para conceder hipotecas que multipliquen por 4,5 los ingresos brutos del comprador (o compradores). De acuerdo con los cambios anunciados el pasado julio por la Autoridad de Conducta Financiera (FCA, por sus siglas en inglés), siguiendo las reformas de Leeds promulgadas por la ministra de Hacienda, Rachel Reeves, las entidades verán flexibilizadas las normas para elevar los importes que pueden financiar en hipotecas de más riesgo.
Las primeras cifras apuntan que así se permitiría, solo en el primer año, que unas 36.000 personas pudiesen adquirir una vivienda. Una de las dudas que despierta esta medida es si ello contribuirá a calentar más el precio de la vivienda, aunque a favor del cambio figura la baja morosidad de la banca británica en este segmento.
Según el portal Fairer Share, el precio medio de la vivienda en el país se ha multiplicado desde las 70.000 libras de 1998 a las 267.000 libras (más de 308.000 euros) del pasado enero y, si en 1999 una vivienda costaba el equivalente a 4,4 veces los ingresos, en 2023 ya eran 8,6 veces. La consecuencia es clara: en 2000 un 50% de la población entre 25 y 34 años era propietaria, pero la proporción cayó al 39% en 2023. Estos datos son mucho peores en Londres, donde el precio de la vivienda dobla la media del país.
Nuevos productos
«Cambiar los cálculos sobre la viabilidad, ofrecer créditos de mayor importe, prestar a más personas y apoyar a los primeros compradores con nuevos productos que reducen la necesidad de ahorrar para lograr un gran depósito son aspectos clave para nosotros», incidió el director de Banca Minorista de Barclays UK, Jatin Patel.
UK Finance espera que «en los próximos meses» se comenzará a reflejar el efecto en la concesión de préstamos tras los «cambios en las reglas sobre viabilidad», que han tenido una acogida «positiva» en el sector.