Dan Loeb es un inversor multimillonario estadounidense. Dirige Third Point, una gestora especializada en activismo accionarial. Los fondos que se guían por esta estrategia no se limitan a cobrar dividendos de las compañías en las que están presentes; quieren participar en su gestión para maximizar su valor. A veces lo hacen por las buenas, y otras por las malas a través de sonoros pulsos con los consejos de administración. La vía del enfrentamiento directo es la que ha emprendido Loeb en Nestlé. Hace un año Third Point adquirió un paquete de acciones del gigante de la alimentación valorado en 3.500 millones. Tras los primeros meses en los que las sugerencias del fondo se canalizaron por la vía privada, las hostilidades se desataron el pasado 1 de julio cuando Loeb hizo pública la carta que había enviado al consejo de Nestlé. En esta misiva urgía a la desinversión de “negocios deficitarios y ramas no estratégicas”, como la participación en L’Oréal.

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