Europa está lejos de vertebrar el continente a través del ferrocarril. Los auditores europeos han estudiado a fondo el funcionamiento de catorce conexiones transfronterizas y líneas de alta velocidad en la UE, entre ellas cuatro españolas, y las conclusiones del informe que han elaborado son demoledoras. Se ha gastado demasiado, sin tener en cuenta el ratio coste-beneficio ni pensar en la conectividad entre países. «Se ha construido un mosaico ineficiente de líneas nacionales mal conectadas», ha resumido Oskar Herics, miembro del Tribunal de Cuentas Europeo responsable del informe.