
En un reciente estudio, el BCE concluye que las entidades que publican los requerimientos de capital cada año se ven recompensadas con unos menores costes de financiación.
La transparencia tiene premio para la banca. Así lo señalan los investigadores del Banco Central Europeo (BCE), que en un reciente estudio concluyen que las entidades que publican los requerimientos de capital impuestos por sus supervisores cada año se ven recompensadas con unos menores costes de financiación.
El BCE analiza en el documento cuánto le cuesta financiarse a los bancos en función de si cada año informan o no al mercado sobre los requerimientos de capital individuales obligatorios (exigencia conocida como P2R). Y la conclusión es que las entidades que dan a conocer públicamente sus exigencias de solvencia mínimas afrontan un coste de financiaciónun 11,5% más bajo, de media, que aquellas que se mantienen «opacas», según el estudio.
Los investigadores consideran que, a la vista de los datos, la transparencia «proporciona un beneficio financiero tangible», al reducir el riesgo potencial que los inversores pueden percibir en las entidades.
El BCE obliga a los grupos bancarios de tamaño significativo bajo su paraguas a publicar cada año el requerimiento P2R y los autores del documento creen que esta transparencia forzada «es beneficiosa», ya que refuerza la disciplina de mercado y facilita la evaluación más adecuada de los riesgos de cada entidad. Las entidades con un menor volumen de activos, sin embargo, no están sujetas a esta norma.
La publicación de los requerimientos por parte de los bancos permite al mercado «diferenciar más efectivamente entre las entidades más seguras y las más arriesgadas», según el estudio. Así, por ejemplo, las instituciones bancarias con unos P2R más bajos (menos de un 1,5% de los activos ponderados por riesgo) disfrutan de unos costes de financiación que son un 31,1% menores que la media del sector.
Impacto desigual
Pese a las conclusiones generales, el efecto negativo de la opacidad dista de ser homogéneo entre las entidades, advierte el BCE.
Los autores del estudio han comprobado que, antes de que el BCE obligase a todas las entidades por igual a facilitar sus requerimientos P2R, la falta de transparencia ha podido resultar beneficiosa históricamente para aquellos bancos que optaban por ser opacos.
Esta opacidad tiende a proporcionar una «ventaja indebida» a los bancos evaluados por sus supervisores como aquellos con mayores niveles de riesgo, recalca el informe, que estima que las entidades menos transparentes con elevados P2R se han beneficiado históricamente con «menores costes de financiación» de los que tendrían que haber afrontado si el mercado hubiera tenido acceso a una información completa sobre su situación real.
El BCE considera que este último caso es un ejemplo claro de «fallo de mercado» que se ha podido solventar con la intervención del supervisor, al obligar a todas las entidades a publicar sus requerimientos.