El pacto del G-7 para promover un tipo mínimo global del impuesto de sociedades para las multinacionales supone un paso histórico en el diseño de un marco fiscal internacional, pero está por ver si su puesta en marcha resulta igualmente revolucionaria en España. Después de todo, los economistas recuerdan que su tipo nominal del 25% es ya el undécimo más alto de la OCDE y que el tipo efectivo que pagan de media las empresas en España ya es superior al 15% que se baraja imponer como mínimo. De hecho, estiman, superaría el 21%. Esto sumado al hecho de que el pacto del G-7 incluye la supresión de los impuestos digitales locales, podría acabar rebajando la recaudación española una vez que el nuevo modelo impositivo internacional que se acabe acordando sustituya a la tasa Google vigente.