Los inversores extranjeros han aprovechado la caída de precios por la crisis para marcar un nuevo máximo en el control de las acciones cotizadas en la Bolsa española: copan el 43,1%, la cifra más alta desde 1992, cuando se inicia la estadística. Las familias españolas siguen como segundo propietario, con el 23,4%, mientras que la banca se anota un nuevo mínimo histórico, el 3% del mercado. Las empresas no financieras tienen el 20,1%, los inversión colectiva y los seguros el 7,4% y las Administraciones Públicas un 3,1%, según recoge el Informe BME sobre la distribución de la propiedad de las acciones.