
Vender bonos en dólares sale 214 puntos básicos más caro, así que están aprovechando. Las emisiones en lo que va de año ya superan las de 2022 y 2023 al completo.
Las grandes empresas estadounidenses están aprovechando al máximo la libertad absoluta de movimientos entre los distintos mercados mundiales de deuda. En un negocio exento de aranceles, prima el que permita los menores costes de financiación y en estos momentos Europa reina en ese capítulo.
La oportunidad es histórica. Endeudarse en dólares cuesta en estos momentos 214 puntos básicos más que hacerlo en euros, según los cálculos de la firma de análisis CreditSights. Es una de las diferencias más elevadas desde que se puso de moda hacer viajes transatlánticos para emitir bonos (allá por 2010) y solo lo sucedido entre 2017 y 2018 lo supera de forma clara.
Alphabet (la matriz de Google), Johnson & Johnson, Morgan Stanley, IBM, Visa o Bank of America lo han aprovechado. Son las seis empresas estadounidenses más activas este año en emisiones en euros, conocidas como reverse yankees. Han vendido 25.000 millones de euros en lo que va de ejercicio y han sido vitales para que el volumen se dispare por encima de los 60.000 millones. Es récord de todos los tiempos para el periodo, por encima ya de lo que se movió en 2022 y 2023 al completo.
Casi un tercio
Tampoco se había visto nunca una contribución tan grande al volumen de deuda colocada en euros. Los reverse yankees de los gigantes de EEUU son el 30% del total en el arranque de 2025, cuando lo más alto que habían llegado era al 27% de 2015 y 2019. En 2010 la proporción se quedó en el 5% y el año pasado llegó hasta el 19%.
La divergencia de las políticas monetarias del Banco Central Europeo (BCE) y la Reserva Federal estadounidense (Fed) es la causa del trasvase. La eurozona va de recorte en recorte de tipos, mientras que Estados Unidos está aguantando las tasas ante el temor de que la inflación se desboque por la guerra comercial. La brecha en el precio oficial del dinero en una y otra área ha aumentado y eso está haciendo el mercado euro mucho más competitivo.
El ahorro de costes es sustancial, pero hay señales que indican que los motivos del aluvión de emisiones van más allá y que Europa está ganando peso para las compañías de Estados Unidos.
Para empezar, solo hay ahorro real si la colocación se deja en euros. CreditSights ha hecho cuentas y su conclusión es que el coste de contratar una permuta (swap) para convertir a dólares los fondos recaudados en la moneda única está ahora a unos niveles que evaporarían las ganancias conseguidas con el salto oceánico.
Eso significa que las empresas quieren sus euros para financiar el negocio que tienen en Europa o porque desean diversificar sus fuentes de financiación y captar inversores del Viejo Continente, explica CreditSights.
No solo vencimientos
La otra clave es el volumen. Las empresas estadounidenses han emitido en euros en lo que va de año más del doble del volumen de sus vencimientos en la moneda única. No están solo refinanciando la deuda que llega a su madurez, sino ampliando el peso en sus balances de los bonos en divisa comunitaria.
Hay dinero para ello. Las empresas europeas han vuelto con fuerza al mercado después de la congelación que provocó Donald Trump con su guerra arancelaria y están consiguiendo una buena respuesta de los inversores.
El miedo a que la competencia reduzca los flujos hacia las compañías del Viejo Continente ante la tentación de tener bonos en euros de los gigantes de EEUU no se ha materializado. Sabadell y Barclays lo saben por experiencia. Los dos bancos han recibido sobredemandas históricas en sus colocaciones de bonos contingentes convertibles (CoCos o AT1), aunque algunos emisores con operaciones menos rentables han tenido respuestas mucho más ajustadas.