Este sábado se celebra la gala de los Premios Goya del cine español. Y no falta la polémica, que ya venía puesta. De principio, se presentaba con el anuncio de Mediaset (es decir, las cadenas Cuatro y Telecinco) de no retransmitir el evento por estar en contra de que se hubiera mantenido al patrocinador, la firma Saphir Parfums, cuando “está condenada en firme por competencia desleal por el Tribunal Supremo”. En octubre pasado, la multinacional L’Oreal, un clásico en esta celebración con ocho años de colaboración, ya había declinado participar por pura coherencia ética (“no sería coherente participar en un certamen en el que participa un patrocinador que se aleja de los valores esenciales de la industria”) como reacción a la expulsión de Saphir de la patronal del sector. Además, Revlon rechazó sustituir a L’Oreal por las mismas razones, cuestión que se ha mantenido en silencio. Y, por supuesto, el grupo Puig, que fue el que puso la demanda contra Saphir por pirateo y originó el jaleo.