La competencia en los mercados se examina sobre todo con el número de empresas y el tamaño de estas. Sin embargo, la investigación académica se centra ahora también en hacerlo desde otra óptica, en concreto, sobre quién hay en el accionariado. Un estudio realizado por cuatro investigadores de Iese, Yale y Michigan sobre las principales 2.000 empresas de EE UU pone el foco en la concentración en la propiedad por parte de inversores institucionales y plantea por qué los sueldos de los máximos ejecutivos de las empresas que tienen en su cartera son “desproporcionados” en relación con los objetivos que alcanzan. La conclusión es que esos salarios no están vinculados ni a metas ni a hacerlo mejor que la competencia. La razón, concluyen, es que estas gestoras buscan “maximizar el valor de toda su cartera y no tanto los resultados de cada una de las empresas que la forman”, para lo que tratan de neutralizar la competencia entre sus participadas a través de los sueldos de sus ejecutivos.

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