España se ha convertido en la pieza más codiciada entre los inversores extranjeros que trabajan en la compraventa de activos hoteleros. En los tres últimos meses, las grandes cadenas hoteleras con activos en España han protagonizado numerosas operaciones: Meliá se deshizo de ocho hoteles que vendió a un vehículos institucional por 200 millones y compró a Varde el hotel Apollo en Barcelona por 90 millones; NH vendió el hotel Calderón de Barcelona por 125 millones de euros; RIU compró 19 hoteles a TUI por 670 millones de euros y el fondo canadiense Brookfield compró cinco hoteles a Selenta por 550 millones.