Carlos Torres busca hacerse con el control de Banco Sabadell, para lo que necesitará más del 50% de los derechos de voto de la entidad catalana.Desde ayer, que comenzó el periodo de aceptación, y hasta el próximo 7 de octubre, que finalice, los accionistas de Sabadell pueden decidir si aceptan o no la propuesta de compra de BBVA.
Los inversores de Sabadell, tanto los de mayor peso como los pequeños accionistas, tienen la última palabra sobre la operación. Y BBVA tiene ahora la misión de convencer al mayor número de inversores, hasta llevar al máximo el grado de aceptación de la opa.
En este proceso, los inversores institucionales de Sabadell, en su mayoría grandes fondos de inversión internacionales, son uno de sus grandes objetivos, especialmente los que acaparan la mayor parte de los derechos de voto, que son hoy más determinantes que en mayo de 2024 al comienzo de la opa para determinar el resultado de la operación.
29% del capital
Desde que BBVA hiciera pública su oferta de adquisición sobre Sabadell, la foto de las primeras posiciones del accionariado del banco poco tiene que ver con la de mayo de 2024. Las participaciones de los grandes inversores han sufrido un baile, que deja como resultado que los mayores accionistas de la entidad han ganado relevancia para determinar el resultado de la posible adquisición.
Los once mayores accionistas de Sabadell controlan un 29,22% del capital, según los registros de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Es un porcentaje que no ha dejado de aumentar en los últimos 16 meses, cuando las diez primeras posiciones de accionistas del banco acumulaban el 20% del capital.
Esto demuestra que, al menos en las primeras posiciones del accionariado del banco, ha ganado peso el capital institucional, algo que puede resultar significativo para el momento de aceptación de la opa. Por su parte, el banco presidido por Josep Oliu manifiesta que el accionariado al completo no ha sufrido cambios de calado (en cuanto a tipología de inversores) respecto al inicio de la opa, cuando, según datos del banco, los particulares tenían el 47% del capital (a cierre del primer trimestre de 2024, justo antes de que BBVA hiciese público, por primera vez, su interés por Sabadell).
El supervisor de los mercados solamente obliga a hacer públicas las inversiones en Sabadell que superan el 1% del capital, que es la cantidad a partir de la que, en cualquier empresa opada, los inversores deben comunicar al mercado sus adquisiciones de acciones.
Baile de accionistas
Al margen de algunos accionistas estables, que no han movido su inversión en el banco en mucho tiempo, como el mexicano David Martínez, o algunos institucionales como Dimensional Fund o Vanguard, que han mantenido más o menos estable su paquete de acciones en este tiempo, el top ten de principales accionistas ha vivido fuertes cambios.
Los movimientos en la parte alta del accionariado de Sabadell en los últimos 16 meses han estado, en su mayoría, protagonizados por los grandes fondos extranjeros, que han aumentado su inversión en este tiempo; por nuevas caras que han irrumpido con fuerza en el banco al calor de la operación, y también inversores que han desinvertido parte de su capital para recoger beneficios tras la fuerte subida en Bolsa de los títulos de la entidad en el año (sube alrededor de un 70%).
Principales inversores
BlackRock ha sido el mayor accionista de Sabadell durante todo el proceso de opa, y lo continúa siendo hoy. También es el mayor accionista de BBVA. La mayor gestora de fondos del mundo tiene un 7,02% de los derechos de voto, entre acciones y otros instrumentos financieros. Desde que BBVA lanzó la opa, el mayor inversor privado del mundo prácticamente ha duplicado su inversión en Sabadell desde el 3,62% que acumulaba a principios de mayo del año pasado.
Igual que BlackRock, otras entidades, como Norges Bank, ya eran accionistas significativos del banco, y lo siguen siendo ahora (después de haber comprado y vendido acciones en función de los movimientos del mercado), mientras que hay numerosos nuevos inversores entre los significativos (puede que ya estuvieran en el capital de Sabadell antes de la opa con menos del 1% de la entidad).
Entre ellos destaca Zurich Insurance, que tiene 4,70% del capital, y se ha convertido en muy poco tiempo en el segundo mayor accionista del banco (además comparte un acuerdo en bancaseguros); y los bancos Goldman Sachs y UBS, que tienen su participación en Sabadell construida a través de inversiones financieras directas desde la matriz y fondos de inversión y ETF. Esto quiere decir que la aparición de esos bancos en Sabadell es, más que para influir en la operación, consecuencia de las actividades de sus numerosas divisiones de negocio, como podrían ser la de intermediación bursátil y la de gestión de activos, que agrupa a sus fondos de inversión.
Por último, inversores como el hedge fund Millenium y la gestora MFS, han dejado de ser accionistas significativos de Sabadell en este tiempo, aunque podrían seguir teniendo inversiones en el banco. Muy probablemente han decidido recortar su apuesta por Sabadell, para recoger beneficios o por necesidad de ajustar las carteras de inversión.
Votación
La mayoría de los grandes accionistas de Sabadell son inversores puramente financieros, que tomarán la decisión de si acudir o no a la opa lanzada por BBVA valorando el sentido estratégico que la operación tenga a largo plazo.
Estos accionistas, que en muchos casos están presentes en el accionariado de ambas entidades, votarán durante estos 30 días, además de teniendo en cuenta los retornos que la posible adquisición pueda ofrecer a sus clientes, otras cuestiones más estratégicas. Estas cuestiones pueden estar ligadas, entre otros aspectos, a sus valoraciones sobre cómo podrá desarrollar Sabadell su futuro en solitario si desearan no acudir a la opa, o las opciones para diversificar su futuro que puede tener BBVA, si finalmente no consigue acometer la compra de Sabadell, en el caso de estar presente en ambas entidades.
Además, los grandes inversores tendrán en cuenta que, en caso de que BBVA no logre superar el umbral del 30% de aceptación, el banco está obligado a lanzar una opa en efectivo sobre el resto del capital. Esto podría llamar la atención de algunos inversores, que en lugar de precipitarse, quieran optar a vender a cambio de metálico en una segunda oferta. Esto podría también desencadenar un efecto llamada sobre fondos oportunistas a última hora.
