Las causas del accidente de un A400M en Sevilla en mayo de 2015 aún lastran los resultados de la compañía. El siniestro del avión militar más sofisticado que fabrica Airbus y que se ensambla en la capital andaluza costó la vida a cuatro personas y dejó heridas graves a otras dos. Se debió a un fallo en los programas informáticos del aparato y obligó a revisar las unidades entregadas, modificar la línea de producción e implementar mejoras en los motores y en el fuselaje. Estas circunstancias, unidas a los problemas industriales y comerciales surgidos en el último ejercicio, han forzado a la compañía aeronáutica a provisionar 2.200 millones de euros en sus cuentas de 2016, que arrojan un resultado de 995 millones de beneficios, un 63% menos que el año anterior.