
En apenas unos años, España ha ganado una notable visibilidad en el tablero financiero internacional. De manera general, los gobiernos promueven activamente la presencia de expertos del país en los grandes organismos internacionales y consideran estratégico ampliar esta influencia con el fin de ganar peso en la toma de decisiones que marquen el rumbo de los mercados y de la regulación financiera mundial.
Aunque es habitual que muchos profesionales españoles ocupen cargos técnicos de gran relevancia en instituciones internacionales sin aparecer en las primeras líneas de los organigramas, lo cierto es que hoy existe una presencia destacada en puestos de máxima responsabilidad en el ámbito financiero, en comparación a otras materias. En la primera y segunda línea de mando de organismos europeos y globales, varios altos cargos españoles ejercen un papel clave en la supervisión bancaria, la estabilidad financiera o la regulación de los mercados.
Luis de Guindos, Nadia Calviño, Pablo Hernández de Cos o Rodrigo Buenaventura son algunos de los españoles con mayor influencia en el mundo de las finanzas.
Esta representación fortalece el papel de España dentro de la arquitectura financiera internacional, a lo que hay que sumarle lo que puede llegar a suponer para el país, en términos de visibilidad y también de prestigio.
Luis De Guindos es vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE) desde 2018. El ex ministro de Economía con Rajoy es hoy el número dos de Christine Lagarde, al frente de la autoridad monetaria.
Guindos es responsable de las áreas de política macroprudencial y estabilidad financiera. De hecho, es la cara visible del análisis de estabilidad financiera que el BCE realiza dos veces al año. También se encarga de la división de gestión de riesgo del organismo y lidera el comité encargado de revisar la regulación bancaria para tratar de simplificarla, en la medida de lo posible, sin bajar los estándares conseguidos tras la crisis financiera, centrándose sobre todo en el exceso de reportes y las duplicidades. Además, como miembro del Comité Ejecutivo, tiene voto en las decisiones de política monetaria en todas las reuniones y contribuye a su preparación.
Nadia Calviño asumió en enero de 2024 la presidencia del Banco Europeo de Inversiones (BEI), el organismo encargado de conceder financiación para proyectos que contribuyan a lograr los objetivos de la UE, tanto dentro como fuera de ella.
Calviño, que ejerció como vicepresidenta primera de España y ministra de Economía, Comercio y Empresa del Gobierno español, hasta diciembre de 2023, tiene entre sus funciones al frente de la institución financiera de la UE dirigir el Consejo de Administración del Fondo Europeo de Inversiones (FEI), representar al BEI en el Consejo de Asuntos Económicos y Financieros (Ecofin) y establecer la visión estratégica del banco para apoyar políticas europeas clave.
Desde su fundación en 1958, el organismo ha tenido siete presidentes, todos hombres y ninguno de ellos español.
Pablo Hernández de Cos es oficialmente desde el pasado 1 de julio director general del Banco de Pagos Internacionales (BIS, según sus siglas en inglés), el cargo de máximo nivel operativo de este organismo.
De Cos fue gobernador del Banco de España entre 2018 y junio de 2024, y durante su mandato al frente del banco central fue miembro del consejo de gobierno del BCE y presidente del Comité de Supervisión Bancaria de Basilea (entre 2019 y 2024).
El Banco de Pagos Internacionales es propiedad de 63 bancos centrales que representan a países de todo el mundo y tiene como principal función apoyarlos «en su búsqueda de la estabilidad monetaria y financiera a través de la cooperación internacional», además de actuar como un banco para los bancos centrales.
Hace solo unos días, pronunció su primer discurso al frente del organismo con sede en Basilea (Suiza), en el que ensalzaba el valor de la independencia de los bancos centrales de todo el mundo, en un momento en que desde la presidencia de Estados Unidos se ha puesto en entredicho esta cualidad.
Rodrigo Buenaventura, expresidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), ha escalado este año hasta situarse al frente del organismo supervisor de los mercados a nivel internacional. Buenaventura es desde comienzos de año secretario general de Iosco, la Organización Internacional de Comisiones de Valores. Su mandato es de tres años, prorrogable.
Su nombramiento supuso un espaldarazo para los mercados financieros españoles en los debates regulatorios a nivel global.
Como cara visible del organismo, el secretario general de Iosco tiene la misión de dirigir el funcionamiento de la organización, representarla externamente y asesorar al consejo y al presidente (que es elegido entre los presidentes de comisiones de valores cada dos años).
Es una organización internacional que agrupa a 130 comisiones de valores de todo el mundo, y que regulan y supervisan el 95% de los mercados financieros del mundo. El organismo tiene su sede en Madrid desde 2001 y trabaja para mejorar la regulación y la supervisión de los mercados de valores y derivados, mejorar su transparencia, la protección del inversor y la prevención del riesgo sistémico.
José Manuel Campa preside la Autoridad Bancaria Europea (EBA, según sus siglas en inglés), con sede en París, que se encarga de la supervisión de la banca europea.
Comenzó su mandato a principios de 2019 y fue prorrogado el año pasado por el Consejo de la institución.
Campa representa a la autoridad supervisora y, al presidir las reuniones de la Junta de Supervisores y de la Junta de Gestión, dirige la orientación estratégica de la EBA.
Antes de asumir este cargo, fue director Global de Asuntos Regulatorios de Banco Santander y fue secretario de Estado de Economía en el Ministerio de Economía y Hacienda de España, entre otros cargos.
Miguel Carcaño Sáenz de Cenzano es vicepresidente de la Junta Única de Resolución (JUR). Este organismo, encargado de aprobar y ejecutar los planes de resolución de las entidades financieras en crisis, ha contado históricamente con presencia española. De hecho, Carcaño sustituyó en marzo de 2025 en su cargo a otro español, Jesús Saurina, que ha concluido este año su mandato de cinco años como miembro del consejo de la JUR.
Antes de asumir el rol de vicepresidente ya trabajaba en el organismo desde 2015; y antes había ocupado puestos en el Frob, el Banco Cooperativo Español y La Caixa.
Fernando Restoy, exsubgobernador del Banco de España y expresidente del Frob, asumió en 2017 la presidencia del Instituto de Estabilidad Financiera, organismo dependiente del Banco de Pagos Internacionales de Basilea.
Entre sus principales funciones está promover la adopción de estándares y mejores prácticas entre las autoridades del sector financiero en todo el mundo. Se encarga de la elaboración de trabajos sobre cuestiones de implementación de políticas, organizar y presidir reuniones de alto nivel para autoridades financieras y de desarrollar herramientas de capacitación para supervisores.
Además, tiene una relevante labor de representación, en la medida en que actúa como alto directivo en el BIS. Representa a este organismo en el Comité de Supervisión Bancaria de Basilea y en el Grupo de Dirección de Resolución del FSB. También asiste a reuniones globales de altos funcionarios de bancos centrales y responsables de supervisión en el BIS.