El pasado lunes, Endesa celebró su junta general de accionistas en Madrid con la presencia de más de 1.000 empleados a las puertas de su sede (donde era la asamblea) que protestaban por la situación de la empresa y la política llevada a cabo por el accionista mayoritario del grupo, la firma italiana Enel. Los representantes de los tres sindicatos principales del grupo (UGT, CC OO y el Sindicato Independiente de la Energía, SIE) aprovecharon la ocasión para tomar la palabra en el turno de ruegos y preguntas de la junta y denunciar algunas actuaciones que seguramente sacaron los colores a los miembros del consejo de administración en el que se sientan cuatro italianos como consejeros dominicales (Francesco Starace, consejero delegado de Enel y principal objetivo de los ataques de los sindicatos; Alberto de Paoli; María Patrizia Grieco y Enrico Viale) y cinco españoles independientes (Miquel Roca, Alejandro Echevarría, Helena Revoredo, Ignacio Garralda, Francisco de Lacerda) más José Bogas (consejero delegado) y Borja Prado (presidente).

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