Las encuestas ya daban por perdida la votación, pero el simple hecho de celebrarse ponía sobre la mesa un potente debate en Suiza. Se trata de una iniciativa que implicaba una reforma radical del actual sistema monetario del país, en el cual el Banco Nacional de Suiza emite billetes y monedas que solo representan el 10% de la masa monetaria que está en circulación. Si los suizos hubieran dado el sí en este referéndum convocado a raíz de una iniciativa popular iniciarían una revolución en el sistema de creación de dinero que ningún otro país ha emprendido. Las consecuencias, coincidían los expertos, podían ser imprevisibles. Porque de aceptarse, a los bancos solo se les hubiera permitido prestar los fondos que guardan de sus clientes o, al menos, aquellos a los que puedan acceder a través de un préstamo de otra entidad.