Porque el banco de inversión más poderoso del mundo no necesita presentaciones. Como dicen en el distrito financiero, los que requieren de sus servicios saben cómo encontrarlo. Tampoco hace falta viajar a Nueva York porque sus tentáculos llegan a todas partes. Mario Draghi, el presidente del Banco Central Europeo, trabajó para el «calamar gigante», así como Mark Carney, antes gobernador del Banco de Canadá y hoy del Banco de Inglaterra.