Los test de estrés a la banca medirán el impacto de los aranceles

Los test de estrés que coordinará en 2025 la Autoridad Bancaria Europea medirán la resistencia de las entidades a una escalada de los aranceles dentro de un contexto de guerra comercial y fragmentación de las cadenas de suministro globales.

Los test de estrés que coordinará en 2025 la Autoridad Bancaria Europea (EBA, por sus siglas en inglés) medirán la resistencia de las entidades a una escalada de los aranceles dentro de un contexto de guerra comercial y fragmentación de las cadenas de suministro globales. Así lo contempla el escenario macrofinanciero elaborado por la Junta Europea de Riesgo Sistémico (ESRB), que dibuja un futuro inmediato marcado por un agravamiento «de las tensiones geopolíticas que conducirá a un crecimiento deprimido».

A finales del año pasado, el organismo encargado de diseñar los escenarios sobre los que se basarán los test de estrés de la EBA constató que las tensiones geopolíticas han elevado los riesgos para la estabilidad financiera. Han emergido en los últimos trimestres e incluyen «nuevas restricciones masivas al comercio, la escalada de la guerra de Ucrania y el conflicto en Oriente Próximo», señala la ESRB en el documento en el que sintetiza su diagnóstico.

Esta exacerbación de las tensiones geopolíticas, de materializarse, provocaría shocks en el comercio global y una mayor presión inflacionaria sobre la oferta empujada por las subidas de precios de la energía y por disrupciones en las cadenas de suministros, entre otros factores.

La incertidumbre al alza, además, generaría una «drástica y persistente» reducción del comercio.

Todos estos impactos globales tendrían su efecto sobre la economía europea, que vería perjudicados tanto su crecimiento potencial como sus tasas de empleo, según la situación dibujada por la ESRB, que ha diseñado un escenario base y uno adverso para los ejercicios 2025, 2026 y 2027, sobre los que se aplicarán los test de estrés a la banca. Las autoridades europeas contemplan un escenario adverso para España en el que las tensiones geopolíticas y comerciales provocan una crisis económica severa, con una caída del PIB acumulada del 4,1% en los próximos tres ejercicios. Se trata de un descenso casi dos puntos porcentuales menor que el previsto para toda la zona euro, donde la economía se reduciría un 6,2% en su conjunto, según la ESRB.

Impacto en España

España también se comportará comparativamente mejor que la media europea en el empleo, aunque como su tasa de paro parte con desventaja (un 11,5%, frente al 6,4% de la zona euro), las cifras totales españolas serán con diferencia las peores en el escenario adverso: el desempleo tocará techo en 2026, con un 16,8%, y finalizará 2027 en el 15,6%, liderando con claridad una eurozona que tendrá un 11,9% de parados entre su población activa al final de estos tres años.

A medida que los riesgos geopolíticos se materializan e impactan en las economías europeas, las empresas y hogares empiezan a sentir los efectos negativos, que a su vez se trasladan a los balances bancarios.

Esto llevará a un deterioro acelerado de la calidad de los activos, «especialmente para sectores vulnerables como el inmobiliario comercial, las pequeñas y medianas empresas y los préstamos al consumo», señala la ESRB, que anticipa unos escenarios en los que los bancos tendrían que reconocer unos volúmenes crecientes de pérdidas.

Las autoridades europeas aseguran que los escenarios diseñados son «más severos» que los de otros supervisores bancarios.

Así, los comparan con los test de estrés llevados a cabo por el Banco de Inglaterra y la Reserva Federal en 2024 y concluyen que las caídas de la actividad y los deterioros de los balances previstos son «notablemente más pronunciados».