Europa quiere llegar donde los bancos no lo hacen para estimular la débil recuperación comunitaria. El Plan Juncker nació como un intento de sacar a la inversión privada de su parálisis animándola a financiar proyectos con un alto perfil de riesgo con el apoyo y la garantía del dinero comunitario. Ahora, los ministros de Economía y Finanzas han acordado dar luz verde a la propuesta de la Comisión Europea de aumentar su duración al menos dos años más, hasta 2020, y ampliar su capacidad de los 315.000 hasta los 500.000 millones de euros. «Europa se enfrenta a numerosos desafíos y la necesidad de estimular la inversión es uno de ellos. Debemos poner nuestro ladrillo en el edificio», ha afirmado Peter Kazimir, ministro eslovaco de Finanzas, país que ostenta la presidencia rotatoria de la UE.