Los diferentes gobiernos de España han sido tradicionalmente optimistas al presupuestar los ingresos tributarios totales, antes de ceder parte de la recaudación a las comunidades autónomas y entidades locales. Y el Ejecutivo de Mariano Rajoy no ha sido una excepción. Los ingresos tributarios previstos se han desviado en 25.309 millones de euros entre 2012 y 2016. Se ha recaudado un 2,8% menos de lo presupuestado.