El rostro de José Fernández, El Negro, se oscurece aún más cuando advierte: «Lo que voy a decir parece una chulería, pero no lo es. A nosotros nos tendrán que matar para echarnos del puerto. Hace 30 años nadie quería ser estibador y ahora dicen que tenemos muchos privilegios. Pero ninguno se acuerda de la peligrosidad, de la nocturnidad, de la disponibilidad continua, de los barcos ruinosos que tenemos que cargar o descargar en medio del temporal o a 40 grados de temperatura; del accidente que mató a Manolo Gallego o de la grúa que se llevó por delante la pierna del pobre Dani. La gente llama privilegios a lo que nosotros llamamos lucha. Que se olvide el Gobierno de intentar convertir la estiba en otro trabajo basura. Escríbalo con letras grandes: no daremos un paso atrás».

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