La Inteligencia Artificial ha ganado posiciones con rapidez en la lista de preocupaciones del Banco Central Europeo. La pasada semana, el supervisor convocó una cita con más de 300 participantes en la que se trataron las vulnerabilidades que pueden destapar estos sistemas en las entidades. El BCE busca que los bancos estén preparados y cuenten con protocolos para subsanar rápido esas deficiencias para evitar la posibilidad de ataques digitales potenciados.
Según explicó Luis de Guindos, vicepresidente saliente del BCE, en su entrevista con EXPANSIÓN, «Los modelos de nueva frontera pueden aumentar la vulnerabilidad ante ciberataques porque identifican más rápidamente y con mayor precisión las debilidades del sistema. Si caen en manos peligrosas, son un riesgo».
La urgencia crece respecto a una tecnología llamada a cambiar el paradigma productivo en la economía comunitaria, pero que también puede erigirse como una gran amenaza a la estabilidad.
Para el banquero central, «la Inteligencia Artificial tiene diferentes dimensiones. Puede acelerar la productividad, elevar el crecimiento potencial y reducir costes. En ese sentido, producirá más ganadores que perdedores».
Guindos está convencido de las bondades que ofrece esta tecnología, pero también entiende que esta llamada de atención deja un mensaje claro:»Las entidades bancarias, y el propio BCE, deben invertir más en ciberseguridad y ser conscientes de que existen instrumentos que de algún modo pueden poner de manifiesto las debilidades de sus sistemas operativos», argumenta el vicepresidente saliente del BCE.