El presidente francés, Emmanuel Macron, se puso este lunes el traje de vendedor-en-jefe y, en una reunión insólita en Versalles, convocó a decenas de titanes de la economía mundial para venderles las virtudes de la marca Francia. Quería explicarles, en vísperas del foro de Davos, que, gracias a sus reformas sociales y económicas y a sus rebajas fiscales, este país vuelve a ser un lugar óptimo para hacer negocios.