Avilés lleva dos años comprando en la subasta eléctrica diaria (el pool) el 60% de la energía que alimenta sus farolas. Sin asesoría externa, el Ayuntamiento ha cumplido con todos los trámites para acreditarse ante el Ministerio de Industria como un “gran consumidor”, y poder operar en el mercado, igual que lo hacen dos centenares de empresas en España. Teniendo en cuenta la potencia instalada y con una previsión de los megavatios van a necesitar el día siguiente, los técnicos locales acceden a la subasta (hay una diaria y seis intradiarias) y compran la energía asumiendo que se pueden equivocar. Si eso sucede –y hay más o menos demanda de la prevista- pagan una penalización, pero por ahora los desvíos “no tienen incidencia apreciable en la factura”, según Ramón Fernández Cobas, ingeniero municipal que lleva la contratación. En dos años se han ahorrado, calcula, entre un 20% y un 25%, unos 250.000 euros en total. Tampoco se han equivocado más del 1% en la Universidad de A Coruña, institución que compra el 30% de lo que necesita en el mercado mayorista. El vicerrector de Economía, Domingo Calvo, calcula que, aún pagando a una empresa intermediaria para haga de “bróker” eléctrico por ellos, abonan un 15% menos. “Estamos pensando en ampliar la compra a casi todo lo que consumimos”, avanza Calvo.